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Ansiedad y ataques de pánico

Ansiedad y ataques de pánico

Estrés, inquietud, rumiación, obsesividad, síntomas físicos, ataques de pánico y miedo a lo desconocido. La ansiedad no es un defecto: es una señal que conviene escuchar.

La ansiedad es una respuesta natural del organismo ante una amenaza. El problema aparece cuando esa alarma se dispara sin que exista un peligro real, se queda encendida durante meses o se activa ante situaciones que antes gestionábamos sin dificultad. Entonces empieza a condicionar decisiones, relaciones y planes: dejamos de hacer cosas para no sentirnos mal, y esa evitación acaba haciendo la ansiedad más grande.

Cómo se manifiesta

  • Preocupación constante, rumiación y pensamientos que no se detienen.
  • Síntomas físicos: palpitaciones, falta de aire, presión en el pecho, tensión muscular, problemas digestivos.
  • Ataques de pánico: episodios intensos y repentinos con miedo a perder el control o a que ocurra algo grave.
  • Obsesividad y necesidad de comprobar, controlar o anticipar.
  • Fobias y evitación de lugares, situaciones o conversaciones.
  • Insomnio, irritabilidad y agotamiento por estar siempre en alerta.

Cómo trabajamos la ansiedad

En una primera fase utilizamos herramientas de la terapia cognitivo-conductual para bajar el volumen del síntoma: entender el mecanismo del pánico, dejar de alimentar el círculo de la evitación y recuperar el sueño y la actividad. Son apoyos temporales, y son necesarios, porque nadie puede hacer un trabajo profundo mientras está en modo supervivencia.

A partir de ahí miramos qué está sosteniendo esa ansiedad. Con la terapia focalizada en la emoción y el focusing exploramos qué emociones hay debajo y qué necesidades no están siendo atendidas; con el trabajo de apego y trauma revisamos qué experiencias tempranas están activándose en el presente. Ese es el trabajo que hace que el cambio se sostenga cuando la vida vuelve a apretar.

Si tenemos una gotera en casa no será suficiente con pintar la pared, no al menos a largo plazo.

¿Cuándo pedir ayuda?

No hace falta esperar a un ataque de pánico ni a que la situación sea insostenible. Si llevas semanas durmiendo mal, si has empezado a evitar cosas que antes hacías con normalidad o si la preocupación ocupa la mayor parte de tu día, es un buen momento para consultar. Una primera sesión sirve para entender qué te está pasando y decidir juntos cómo abordarlo.

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Dudas habituales

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si lo que tengo es ansiedad o simplemente estrés?

El estrés aparece ante una exigencia concreta y baja cuando esa exigencia pasa. La ansiedad se sostiene aunque no haya nada delante: sigue el cuerpo activado, la cabeza anticipando y la sensación de alerta incluso en momentos tranquilos. Cuando interfiere en el sueño, en el trabajo o en las relaciones durante semanas, merece la pena consultarlo.

¿Un ataque de pánico es peligroso?

No lo es, aunque se viva como si lo fuera. Lo que ocurre es una activación intensa y breve del sistema de alarma: el corazón se acelera, cuesta respirar y aparece la sensación de que algo terrible va a pasar. Es muy desagradable, pero no provoca infartos ni desmayos, y baja solo en unos minutos. Aun así, la primera vez conviene descartar causas médicas.

¿Cuántas sesiones se necesitan para la ansiedad?

En un cuadro reciente y bien delimitado, un proceso de entre tres y seis meses con sesiones semanales es un marco razonable, y las primeras mejoras suelen notarse antes. Cuando la ansiedad viene de lejos o se apoya en una historia de más fondo, el trabajo es más largo. En la primera sesión te damos una estimación realista.

¿Voy a tener que exponerme a lo que me da miedo?

La exposición gradual es una de las herramientas con más respaldo, pero nunca se hace por sorpresa ni a la fuerza. Se prepara antes, se acuerda contigo el ritmo y se empieza por donde tú puedas. Ir demasiado rápido no acelera nada: lo estropea.

¿Hace falta medicación?

En ansiedad leve y moderada, la psicoterapia sola tiene buenos resultados y menos recaídas al terminar. En cuadros intensos, la combinación con tratamiento farmacológico suele funcionar mejor, y a veces es lo que permite empezar a trabajar. Nosotras no prescribimos: si lo vemos indicado, te lo planteamos y nos coordinamos con quien lleve el tratamiento.

¿Se puede tratar la ansiedad online?

Sí. Para ansiedad, pánico y fobias, la terapia online tiene una eficacia comparable a la presencial. Lo único que pedimos es un sitio tranquilo donde puedas hablar sin que te interrumpan.

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