Servicios Psicológicos

El primer paso es pedir ayuda.
Tú decides cuando

Centro de Psicología en Madrid. Terapia presencial y online

Nosotros

Nuestra Historia

Somos Patricia y Paula. Nos conocimos trabajando por cuenta ajena para una clínica de psicología especializada en adicciones y patología dual. Nos hicimos amigas y nuestra forma común de entender la vida y la profesión – que tan de la mano va – nos hizo emprender este proyecto juntas, convirtiéndonos en socias y compartiendo la ilusión de poder ayudar a las personas que nos elijan para acompañarlos en el proceso de recuperación y mejora de su calidad de vida. Nuestro crecimiento personal y profesional ha permitido que actualmente dirijamos otro centro en el distrito de Hortaleza.

En nuestra forma de entender la profesión destaca la formación y supervisión constante en equipo, así como la formación a otras y otros profesionales.

Nuestro despacho se encuentra ubicado dentro del Centro Aesthesis (Retiro) que ofrece espacios de trabajo para profesionales sanitarios, donde destaca la psicología y la psiquiatría.

El ámbito docente nos acompaña y apasiona, tutorizando a alumnos en prácticas de diferentes universidades y combinándolo con la docencia en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

Tú decides cuándo

Rellena el formulario de contacto y en un máximo de 24/48 horas nos pondremos en contacto contigo para informarte de todo lo que necesites.

Equipo

¿Quiénes somos?

Psicóloga General Sanitaria

Patricia

Fundadoras y directoras clínicas de Metta Psicólogos

Psicóloga sanitaria

Psicóloga General Sanitaria

Paula

Fundadoras y directoras clínicas de Metta Psicólogos

Psicóloga Sanitaria y Profesora Tutora en UNED

Psicóloga General Sanitaria

María

Psicóloga Sanitaria

Especialista en terapia infanto-juvenil y evaluaciones TDAH

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Años de Experiencia

¿Por qué escogemos?

Nuestra forma de trabajar

Terapia integradora: estamos en constante formación, integrando y resaltando aquellos aspectos que nos resultan más importantes y eficaces de modelos actuales. El objetivo es adaptar el modelo de terapia a las necesidades reales del paciente.

Terapia Focalizada en la emoción: Trabajo en el reprocesamiento emocional, las emociones son previas a lo verbal en el desarrollo madurativo de las personas. Para realizar un cambio profundo y duradero necesitamos trabajar las huellas emocionales de nuestra infancia que se activan en el presente como adultos. Es importante entender para qué nos sentimos así y poder “subir y bajar” el volumen emocional.

Focusing: trabajamos la conciencia corporal y emocional. El cuerpo no “miente”, podemos identificar mejor nuestras necesidades si observamos y conocemos nuestro cuerpo, de esta manera será más sencillo marcarnos objetivos, tomar decisiones y dirigirnos hacia una meta.

Apego y trauma: ¿Por qué me comporto así si sé que no es útil?¿Por qué no me siento como me gustaría si no me ha pasado nada? ¿Por qué no hago lo que me propongo si yo sé lo que tengo que hacer?

Nuestras experiencias tempranas de relación con figuras importantes de la infancia marcan y dirigen comportamientos que se repiten en nuestras relaciones adultas aunque nos generen malestar emocional. Si entendemos y aceptamos nuestros esquemas emocionales y cognitivos será más sencillo gestionar nuestras relaciones adultas.

Terapia cognitivo – conductual: Nos aporta herramientas y estrategias de gestión emocional a corto plazo para poder disminuir el malestar que sentimos. Son apoyos y “trucos” temporales a utilizar durante el proceso de terapia.

¿Qué trabajamos?

Especialidades y problemas psicológicos

Gestión de la ansiedad

Estrés, inquietud, rumiación, obsesividad, síntomas físicos (palpitaciones, falta de aire), ataques de pánico, miedo al futuro, miedo a lo nuevo/desconocido, fobias.

Problemas alimentarios

Dificultades para gestionar la relación con la comida y con el cuerpo. Sensación de pérdida de control, control excesivo, sentimientos de vergüenza y culpa.

Gestión emocional y problemas del estado de ánimo

Sensación de tristeza, malestar, apatía, vacío, incomprensión, desconexión con el entorno, control de la ira, problemas en la pareja o relaciones, duelos.

Abuso de sustancias y comportamientos adictivos

Sentimiento de pérdida de control, verguenza y/o culpa excesiva con el consumo de sustancias o situaciones como el uso de tecnología, juegos de azar o sexo.

Heridas emocionales

Experiencias traumáticas.

Infanto-juvenil y familia

Contamos con una persona especializada en el tratamiento de niños y adolescentes y terapia de familiar.

Acompañamiento y asesoramiento

Acompañamiento y asesoramiento a familias con miembros en situación de abuso y/o adicción.

Atención psiquiátrica

Si recibes atención psiquiátrica externa, coordinarnos con otros profesionales para realizar una intervención conjunta. En caso de no ser así, contamos con psiquiatras de confianza con las que trabajamos habitualmente.
Tarifas

Nuestros precios

Sesión Presencial

70€

Sesión Online

60€

* sólo para tratamientos exclusivamente online

Tarifa de Bajo Coste

¿Tienes Dudas?

Contacta con nosotras y nosotras te informaremos y orientaremos, sin compromiso.

FAQS

Preguntas más frecuentes

Aunque cada vez tenemos más información en los medios y redes sociales sobre la importancia de la salud mental, aún hay personas que sienten vergüenza, debilidad o miedo ante la idea de acudir al psicólogo. Es completamente normal que nos sintamos así,¿Y qué le voy a contar yo a un extraño de mi vida?.

Tradicionalmente acudir a psicólogos y psiquiatras ha sido asociado con “estar loco”, “tener problemas graves” o “no ser suficientemente bueno para solucionar mis propios asuntos”.

La terapia psicológica es un recurso altamente eficaz que puede ayudarnos a manejar situaciones del día a día, desde la pérdida de un ser querido, dificultades en la pareja, hasta situaciones emocionalmente complejas.

El vínculo que establecemos con el terapeuta se convierte en una experiencia en sí misma sanadora. Poder hablar y reflexionar sobre aquello que nos preocupa, o nos hace sufrir, sintiendo que hay un “otro” al lado para poder escucharnos es una experiencia única de autoconocimiento y crecimiento personal.

Son muchas las razones por las cuales una persona decide dar el paso de pedir ayuda y ponerse en manos de un profesional. Comúnmente, cuando sufrimos o algo nos preocupa, hemos intentado abordar el problema con estrategias propias y/o tirando de nuestro entorno cercano, familia y amigos/as. Aunque esta es una buena herramienta y el ser humano dispone de la capacidad de afrontar y manejar situaciones difíciles y estresantes, a veces no es suficiente.

Ejemplos por los que la gente suele acudir a terapia serían: sufrir una pérdida, experimentar cambios importantes en nuestra vida a los que adaptarnos, aprender a manejar emociones desagradables, recuperar la motivación por aquellas cosas que antes nos hacían sentir bien, manejar problemas que se dan en el contexto familiar o de pareja, evitar pensamientos negativos y/o dañinos, superar un miedo, sentirse solo/a o vacío/a, conocerse más a uno mismo/a o simplemente poder hablar con alguien sin sentirnos juzgados/as.

Si estás en este punto nosotras estaremos encantadas de brindarte un espacio. Tú decides cuándo.

Los problemas de abuso o adicción a sustancias o comportamientos no aparecen de un día para otro, se desarrollan en un contínuo que oscila entre situaciones de control y descontrol que generan en la persona grandes sentimientos de malestar, vergüenza y/o culpa.

A veces, existe una sensación de falso control en la persona que hace que obvie las consecuencias negativas que está teniendo su comportamiento para sí y para el entorno. Por ello, recomendamos que la intervención se realice lo antes posible, evitando así que los problemas se agraven y el malestar aumente. Sentir que la situación se me va de las manos, que no puedo decidir y que he perdido el control sobre mi vida son indicadores suficientes para pedir ayuda.

Salvando los diagnósticos comúnmente conocidos como “anorexia” y “bulimia”, existen muchos tipos de problemas relacionados con la vinculación que tenemos con la alimentación y nuestro cuerpo. Si la comida o la relación con tu cuerpo te suponen un problema en tu día a día y te generan malestar emocional o problemas con el entorno, podemos ayudarte.

Si fuera necesario, contamos con la colaboración multidisciplinar de psiquiatras y nutricionistas especializados.

Nuestra intervención no se centra sólo en paliar las dificultades del momento, sino en encontrar la función que está teniendo ese síntoma en tu vida y la relación que tiene con el entorno y la vivencias tempranas.

Es difícil convencer a alguien de que tiene que acudir a tratamiento, especialmente con niños y adolescentes. Para que un proceso de terapia funcione es la persona afectada la que tiene que verle el sentido a acudir y tener interés e inquietud por entender qué está pasando en su vida. Aun así, si hay aspectos que podemos abordar:

– Informar y explicar en qué consiste un proceso de terapia, saber y prever qué nos vamos a encontrar y cómo se trabaja en sesión ayuda enormemente a reducir la angustia.

– Mostrar apoyo y comprensión ante el malestar de nuestro allegado y respetar sus tiempos, ya que forzar u obligar a alguien a acudir a terapia puede ser contraproducente.

– No poner el foco en el síntoma que nos preocupa, en ocasiones el problema en sí mismo genera rechazo y vergüenza a la persona, suele ser más convincente reflejar el interés y la preocupación por el malestar que la persona está viviendo. De hecho, a veces, la persona no está de acuerdo en cuál es el problema tal cual lo ven sus seres queridos pero sí ve la necesidad de hablar de ese sentimiento de incomprensión u otras cuestiones que rodeen su día a día y sí le preocupen y quizás esté dispuesto/a a abordar. Esta puede ser una forma respetuosa de iniciar un proceso terapéutico.

– Acudir a terapia de familia o pareja puede ser una oportunidad para todos/as. Si nos involucramos en el proceso la persona se sentirá menos señalada y podremos obtener herramientas para gestionar las dinámicas que están surgiendo en el ámbito familiar.

SÍ y no. Nos explicamos: Nuestra forma de entender la intervención coloca al paciente en el centro del proceso y no el modelo de terapia en sí. Seremos nosotras las que nos adaptemos a ti en todo momento. Lo que sí podemos decirte es que, para que los cambios obtenidos sean consistentes y duraderos, no podemos reducir la intervención a herramientas y/o ejercicios concretos de gestión.

Podemos ilustrarlo con esta metáfora: si tenemos una gotera en casa no será suficiente pintar la pared, no al menos a largo plazo. Aunque nos resulte incómodo y costoso el problema se solucionará picando la pared, encontrando la tubería dañada, cambiándola, volviendo a construir la pared… y por último pintándola.

Consideramos que explorar situaciones y vivencias del pasado es indispensable para poder tener una comprensión y un “mapa” completo de lo que nos ocurre en el presente, nos hace sufrir y nos trae a terapia. Es una forma de tratar de mejorar realmente la calidad de vida de la persona y que las herramientas que obtenga le sirvan en otras situaciones futuras que le puedan sobrevenir, porque se hayan conseguido cambios profundos.

Créenos: Nos encantaría poder responderte a esta pregunta… Pero no existe una respuesta genérica. Cada persona es única, cada relación es única y, por tanto, cada proceso de terapia lo es también.

Podemos y debemos orientarte, pero lo más importante es generar una visión conjunta del problema o problemas que te han llevado a visitarnos, y de la forma de solucionarlo. Por nuestra parte, tratamos de adaptarnos a las necesidades y demandas de cada paciente, sin perder el criterio y rigor científicos. Se recomiendan sesiones de frecuencia semanal al principio, para conocernos mejor y establecer la relación terapéutica, así como definir conjuntamente los objetivos. Más adelante, las sesiones se podrán espaciar y hablaremos sobre el tiempo entre las mismas sin perder de vista  qué es lo que el paciente necesita para ir sintiéndose mejor.

 

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